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Nos enseñaron a ser calladas. A sonreír bonito
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Nos educaron para ser vistas, no escuchadas. Pero la belleza nunca nos salvó de nada. Nuestro propósito es existir sin pedir validación.
Nos quieren dóciles y calladas; la rabia no destruye, revela. No es enojo sin causa, es un cansancio histórico. Dejemos de disfrazar la furia.
Defienden la vida, pero les estorba cuando esta piensa o decide. Hipocresía bendita: la misma que reza por los fetos pero abandona a las infancias.